jueves, 15 de octubre de 2009

Protocolo de Investigacion:Diabetes Mellitus Tipo II

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE VERACRUZ
“VILLA RICA”

FACULTAD DE MEDICINA
“PORFIRIO SOSA ZÁRATE”

EL EJERCICIO DIARIO Y DIETA BALANCEADA CONDICIONA UN CONTROL
ADECUADO Y MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD DE VIDA DE LOS ENFERMOS DE DIABETES MELLITUS TIPO II ASOCIADO A OBESIDAD


Que para acreditar la materia de Introducción a la Metodología de Investigación presenta:

Diana América Chávez Cabrera


Nombre del tutor:
Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel
Catedrático

Fecha inicio: Miércoles, 12 de agosto del 2009
Fecha Terminación: Viernes 4 de diciembre del 2009

Lugar de Adscripción: Hospital Naval “Porfirio Sosa Zárate”
Índice

Antecedentes
Planteamiento del problema
Objetivos
Justificación
Hipótesis
Variables
Descripción y operazionalizacion de las variables
Metodología
Cronograma
Glosarios
Anexos
Bibliografía







ANTECEDENTES
La Diabetes Mellitus comprende un grupo de trastornos metabólicos que comparten el fenotipo de hiperglucemia. Las dos categorías amplias de la DM se designan de tipo 1 y tipo 2. Los dos tipos de diabetes son antecedidos por una fase de metabolismo anormal de glucosa, conforme evolucionan los procesos patógenos (a).
Un signo notable de la DM tipo 2 es la resistencia a la insulina, que es la menor capacidad de la hormona para actuar eficazmente en los tejidos destinatarios (en particular músculo, hígado y grasa) y es consecuencia de una combinación de susceptibilidad genética y obesidad (a).
La transición epidemiológica alcanza su mayor expresión en la diabetes que, se ha convertido en la primera causa de muerte en el país y, aún en los individuos de 20 a 39 años de edad se ubica entre las primeras diez causas de muerte, lo que puede explicarse porque muchos factores que favorecen su desarrollo son cada vez más frecuentes en la sociedad mexicana.(4)
Con la información disponible sabemos que en las personas con diabetes se reduce la expectativa de vida, 9 años menor en los hombres y 7 años en las mujeres. También ocurre una mayor mortalidad cardiovascular en los enfermos diabéticos que en la población general; 2.5 veces mayor en hombres y 2.0 en mujeres y la sobrevida de una persona con diabetes mellitus es equivalente a la de una persona que tuvo un infarto agudo del miocardio, pero si se suman el infarto agudo del miocardio y la diabetes, la mortalidad crece al doble.(4)
Las personas con diabetes tienen el mismo riesgo de un infarto al miocardio fatal y no fatal que aquellos que tuvieron un infarto previo, a pesar de lo que el manejo integral de las personas con diabetes en su gran mayoría se centra en el control de la glucosa exclusivamente y, la prevención de los factores de riesgo cardiovascular no está integrada a las metas de tratamiento. (4)
El ejercicio para la diabetes mellitus tipo 2 mejora el control de azúcar en sangre y disminuye el contenido de grasa corporal (1)
El ejercicio mejora el control de azúcar en sangre y que este efecto es evidente incluso sin pérdida de peso. Además, el ejercicio disminuye el contenido de grasa corporal y por lo tanto, la ausencia de pérdida de peso con los programas de ejercicio probablemente se explica mediante la conversión de grasa en músculo. El ejercicio mejora la reacción del cuerpo a la insulina y reduce los lípidos en sangre. (1)
Hasta el momento, muchas campañas para reducir la obesidad y la diabetes tipo 2 han centrado sus esfuerzos en recomendar el ejercicio físico; sin embargo, no se ha insistido suficientemente en la necesidad de reducir el sedentarismo. En comparación con otras actividades sedentarias, tales como corte y costura, juegos de mesa o la lectura, mirar televisión es la que se acompaña del menor índice metabólico y se ha asociado a la obesidad en niños. (2)
El costo de atender a los mexicanos con diabetes se incrementa cada año 317 millones de pesos y de no tomar medidas oportunas podría llevar a la bancarrota al sistema de salud del país en la próxima década. La obesidad y los problemas cardiovasculares son enfermedades que ocupan los lugares más graves en salud y representan para las instituciones prestadoras de servicios atención cada vez más especializada y costosa. Provocan complicaciones, discapacidades, limitan la productividad y requieren un tratamiento costoso (3).

































Planteamiento del problema
Los pacientes de Medicina General, Endocrinología y Medicina Interna del Hospital Naval de Veracruz “Porfirio Sosa Zárate” que padecen Diabetes Mellitus tipo II, en los últimos meses (Enero-Septiembre) no han logrado un control adecuado de sus cifras de Glucosa en sangre. Si estos no se controlan con el tiempo padecerán complicaciones como nefropatía diabética y neuropatía diabética entre otros muchos.
A su vez, padecimientos asociados como la obesidad los predispone a padecer enfermedades cardiovasculares y a su vez incrementar su consumo de medicamentos, lo cual deteriora su calidad de vida e incrementa los gastos por parte del hospital y en consecuencia, del Sector Salud de padecimientos que podrían ser prevenibles. Aunque se les recomienda a los pacientes que hagan modificaciones en su dieta, muy pocos acceden a llevarlo a cabo, y esto se refleja en sus cifras de exámenes de laboratorio como Química Sanguínea Completa donde se ven cifras elevadas de Glucosa, Triglicéridos, Colesterol, entre otros.
Es de suma importancia concientizar a los pacientes de los grandes beneficios que obtendrían si se apegaran a un régimen de dieta y ejercicio: además de controlar su enfermedad, disminuir el consumo de fármacos hipoglicemiantes entre otros y prevenir complicaciones, permitirían que los recursos invertidos en el tratamiento de entidades morbosas prevenibles se encaminaran a la prevención de otras enfermedades .

















Objetivos
Generales
a) Demostrar que la práctica de ejercicio diario y una dieta balanceada ayudan a controlar mejor los niveles de glucosa.
b) Demostrar que la práctica de ejercicio diario y una dieta balanceada previenen y retardan la aparición de complicaciones de la diabetes mellitus tipo II.
c) Concientizar a los pacientes sobre los múltiples beneficios de la práctica de ejercicio aeróbico y llevar una dieta balanceada.
d) Enfatizar la importancia de realizar actividades que contribuyan a disminuir su sedentarismo.
e) Interpretar los resultados obtenidos y publicarlos en un artículo para que las personas en general y los pacientes se percaten de la que tiene el incluir ejercicio y dieta para el control de la diabetes mellitus tipo II.

Particulares
a) Juntar un grupo de 30 pacientes que se sometan al esquema de ejercicio aeróbico de 30 minutos diarios y dieta balanceada.
b) Demostrar que la práctica de ejercicio diario y la dieta balanceada les permite un mejor control de su enfermedad y además los hace sentirse con más vitalidad.
c) Publicar un artículo y presentar los resultados obtenidos en un mini-simposium en la Universidad Autónoma de Veracruz “Villa Rica”








Justificación

En los estudios realizados por el sector salud se evidencia que la mayoría de la población en general no se somete a un régimen de control que incluya Dieta y ejercicio. Además se afirma que mucha propaganda se ha hecho para que las personas lo practiquen, pero poco se ha dicho acerca de la minimización del sedentarismo (subir escaleras en vez de tomar elevador, caminar en vez de usar el automóvil, lavar el auto en casa en vez de ir a un autolavado, por mencionar algunas). Esto mejoraría la calidad de vida del paciente y al disminuir el número de casos de complicaciones de la Diabetes Mellitus, se disminuirían los gastos para sustentar su tratamiento y se canalizarían a la prevención de otras enfermedades.
Este trabajo pretende concientizar a los pacientes sobre la importancia de realizar actividades cotidianas que minimicen el sedentarismo, a su vez, implementar la práctica de ejercicio aeróbico diario durante 30 minutos y llevar una dieta baja en carbohidratos y grasas que conllevará a un mejor control de su enfermedad y evitar o retrasar la aparición de complicaciones.
El Hospital Naval de Veracruz nos permite llevar a cabo dicho estudio en sus instalaciones y con sus pacientes, y si el proyecto triunfa se implementaría para tratar nuevos casos de Diabetes Mellitus II.
A pesar de los esfuerzos muy pocos pacientes están dispuestos a poner de su parte debido a la gran cantidad de actividades que realizan. Además, el tiempo estimado para el proyecto de investigación es corto relativamente, ya que, para obtener resultados significativos se requeriría un año aproximadamente.
Es posible que algunos pacientes, si no se apegan al régimen, abandonen el proceso de investigación y nos impida obtener resultados concisos que demuestren los beneficios del programa a llevar.





Hipótesis

Hipótesis 1:
La práctica del ejercicio diario y una dieta balanceada condiciona un control adecuado y mejoramiento de la calidad de vida de los enfermos de diabetes mellitus tipo ii asociado a obesidad


Hipótesis nula:
La práctica del ejercicio diario y una dieta balanceada no condiciona un control adecuado y mejoramiento de la calidad de vida de los enfermos de diabetes mellitus tipo ii asociado a la obesidad


Hipótesis alterna:
La práctica de ejercicio diario y una dieta balanceada ayuda a disminuir gastos innecesarios por parte del sector salud para el tratamiento de complicaciones de los enfermos de diabetes mellitus tipo ii asociado a obesidad






























Variables


DEPENDIENTE
Control adecuado de Diabetes mellitus Tipo II asociado a obesidad

INDEPENDIENTE
La práctica del ejercicio diario y la dieta balanceada





































Metodología
1) Obtener la autorización de los pacientes para someterse al proyecto de investigación, que incluye:
a. Toma de QSC y curva de tolerancia a la glucosa antes de comenzar con el régimen.
b. Toma de peso, talla, IMC, perímetro de cintura y medida de panículo adiposo antes de comenzar con el régimen.
c. Práctica de ejercicio aeróbico (caminata) diario de 30 minutos durante 2 meses.
d. Llevar a cabo una dieta balanceada que se le proporcionará a la paciente durante 2 meses.
e. Toma de QSC y curva de tolerancia a la glucosa un mes después del haber comenzado con el proyecto.
f. Toma de QSC y curva de tolerancia a la glucosa al concluir el régimen.
g. Toma de peso, talla, IMC, perímetro de cintura y medida de panículo adiposo al término del proyecto.
2) Seguimiento y motivación de pacientes mediante llamadas telefónicas para promover el apego al programa.
3) Análisis e interpretación de resultados mediante la formulación de tablas y gráficas comparativas.






















Cronograma

FECHA
ACTIVIDADES
RECURSOS
1 Septiembre – 30 Septiembre
Elaboración protocolo de investigación
Información de revistas, libros y otros proyectos similares
1 Octubre ̶ 15 Octubre
Coordinación, organización
Permiso del hospital para realizar proyecto de investigación
16 Octubre – 31 Octubre
Aplicación de metodología
Convencer pacientes para que se sometan al proyecto de investigación y que cooperen llevando el plan de ejercicio dieta
Química Sanguínea para obtener valores de glucosa y verificar su control.
1 Noviembre ̶ 15 de Noviembre
Obtención de resultados de las pruebas
16- Noviembre – 30 Noviembre
Procesamiento de datos
Interpretación de resultados obtenidos mediante gráficas
Diciembre 2009
Elaboración de informe, conclusiones.





























Anexos
Ejercicios para la diabetes mellitus tipo 2 (Revisión Cochrane traducida)

El ejercicio para la diabetes mellitus tipo 2 mejora el control de azúcar en sangre y disminuye el contenido de grasa corporal
El ejercicio, los cambios en el régimen dietético y los fármacos se utilizan con frecuencia en el tratamiento de diabetes tipo 2. Sin embargo, es difícil determinar el efecto independiente del ejercicio a partir de algunos ensayos porque el ejercicio ha sido combinado con modificaciones dietéticas o con fármacos, o se ha comparado con un control que incluye otra modalidad de intervención. Los autores de revisión intentaron determinar el efecto del ejercicio sobre el control de azúcar en sangre en la diabetes tipo 2.
Esta revisión halló que el ejercicio mejora el control de azúcar en sangre y que este efecto es evidente incluso sin pérdida de peso. Además, el ejercicio disminuye el contenido de grasa corporal y por lo tanto, la ausencia de pérdida de peso con los programas de ejercicio probablemente se explica mediante la conversión de grasa en músculo. El ejercicio mejoró la reacción del cuerpo a la insulina y redujo los lípidos en sangre. La calidad de vida sólo se evaluó en un estudio, que no halló diferencias entre ambos grupos. No se observaron diferencias significativas entre los grupos en cuanto a los niveles sanguíneos de colesterol o presión arterial. Se evaluó un total de 14 ensayos controlados aleatorios. Estos estudios incluyeron a 377 participantes y compararon grupos que difirieron sólo en lo que se refiere a una intervención de ejercicios. La duración de las intervenciones en los estudios varió desde ocho semanas a un año. Dos estudios revelaron información acerca del seguimiento, uno a los seis meses después de finalizar la intervención de ejercicios de seis meses y el otro a los 12 meses posteriores a la intervención. En general, fueron estudios bien realizados, pero no se informó el cegamiento de los evaluadores de resultado y, aunque todos los estudios informaron que se había realizado la asignación al azar, sólo algunos proporcionaron detalles sobre el método utilizado.
No se informaron efectos adversos con el ejercicio. En ninguno de los estudios se evaluó el efecto del ejercicio sobre las complicaciones diabéticas.
La duración relativamente corta de los ensayos impidió la información de complicaciones significativas a largo plazo o de mortalidad. Otra limitación fue el escaso número de participantes incluidos en los análisis para adiposidad, presión arterial, colesterol, masa muscular y calidad de vida.
Antecedentes:
Por lo general, se recomienda ejercicio para las personas con diabetes mellitus tipo 2. Sin embargo, algunos estudios evalúan una intervención de ejercicios que incluye régimen dietético o modificación de comportamientos o ambos, y no se diferencian los efectos del régimen dietético y el ejercicio. Algunos estudios sobre ejercicio incluyen números bajos de participantes y les falta poder para mostrar las diferencias significativas que pueden aparecer en ensayos más grandes.
Objectivos:
Evaluar los efectos del ejercicio en la diabetes mellitus tipo 2.


Estrategia de búsqueda:
Los ensayos se identificaron mediante el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), MEDLINE, EMBASE y búsquedas manuales de las bibliografías. La fecha de la última búsqueda fue 3 de marzo, 2005.
Criterios de selección:
Todos los ensayos controlados aleatorios que comparaban cualquier tipo de ejercicio físico, aeróbico o de entrenamiento de resistencia progresiva bien documentado con ningún ejercicio en las personas con diabetes mellitus tipo 2.
Recopilación y análisis de datos:
Dos autores de forma independiente seleccionaron los ensayos, evaluaron la calidad de los mismos y extrajeron los datos. Se contactó con los autores de los estudios para obtener información adicional. A partir de los ensayos se recopiló información acerca de los efectos adversos.
Resultados principales:
Se identificaron 14 ensayos controlados aleatorios que comparaban ejercicio con ningún ejercicio en la diabetes tipo 2 e incluían a 377 participantes. La duración de los ensayos varió desde ocho semanas hasta 12 meses. En comparación con el control, la intervención de ejercicios mejoró significativamente el control glucémico según se indicó mediante una disminución en los niveles de hemoglobina glucosilada de 0,6% (-0,6% HbA1c, intervalo de confianza (IC) del 95%: -0,9 a -0,3; P <> 30. Para el diagnóstico de la diabetes se enviaron por correo encuestas complementarias específicas y pruebas diagnósticas. Los resultados fueron sometidos a análisis estadístico.
Se encontró que las mujeres que miraban televisión por largo tiempo eran más propensas a fumar, a consumir bebidas alcohólicas y a realizar menos ejercicio físico. También tenían un mayor consumo energético diario y peores hábitos alimentarios.
Durante los seis años de seguimiento, 3 757 mujeres pasaron a la categoría de obesas. El tiempo pasado ante el televisor estuvo significativamente asociado con el riesgo de obesidad (P = 0,001). Mantenerse sentadas en el trabajo o fuera del hogar y usar un automóvil como medio de transporte también fueron conductas asociadas a un mayor riesgo de obesidad (P = 0,01), no así mantenerse de pie o caminando por la casa (P = 0,001). Según los resultados del análisis de múltiples variables, solo mirar televisión por mucho tiempo se asociaba a un elevado riesgo de obesidad en estas mujeres (RR = 1,29; intervalo de confianza de 95% [IC95%]: 1,01 a 1,66).
El tiempo promedio pasado ante el televisor también estuvo significativamente asociado a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 (P para tendencias < href="http://www.update-software.com/abstractses/AB002968-ES.htm">http://www.update-software.com/abstractses/AB002968-ES.htm
Thomas DE, Elliott EJ, Naughton GA. Ejercicios para la diabetes mellitus tipo 2 (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, número 3, 2008. Oxford, Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, Issue . Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).


2) http://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S1020-49892003000400010&script=sci_arttext
© 2009 Organización Panamericana de la Salud
Organización Panamericana de la Salud
Programa de Publicaciones (DBI/E)
525 Twenty-third Street, NW
Washington, DC 20037, EUA
Fax: (202) 338.0869

3) http://www.jornada.unam.mx/2009/04/06/index.php?section=sociedad&article=037n2soc
4) http://www.spps.salud.gob.mx/descargas/programas/diabetes_nov08.pdf



Citas bibliográficas
a) “HARRISON: Principios de Medicina Interna”
Fausi, Braunwald, Kasper, Hauser, Longo, Jameson, Loscalzo
17ª Edición
Editorial: Mc Graw Hill

b) “Metodología de la investigación criminal”
TRUJILLO Mariel, Patricia Rosa Linda
1ª Edición
Editorial: Alfil

Protocolo de Investigación: Impuntualidad Por Parte del Personal de Salud del Hospital Naval de veracruz



Universidad Autónoma de Veracruz
Villa Rica

Metodología de la Investigación

Cambios positivos en el curso de la enfermedad en pacientes de oncología quirúrgica al ser
atendidos en la consulta externa respetando el horario de la cita establecida en el hospital
naval Porfirio sosa zarate.

Sergio Esteban Villalobos Salomón


Tutor:
Mariel Patricia Trujillo








Índice
· Antecedentes

· Planteamiento del problema

· Objetivos

· Justificación

· Hipótesis

· Variables

· Descripción y operacionalizacion de las variables

· Metodología






ANTECEDENTES

Cada hospital cuenta con una normativa propia de la empresa y una normativa legal que garantiza que tanto el hospital como el personal hospitalario brinden un servicio eficaz y de calidad al paciente en las distintas áreas del hospital.
A pesar de esto; la consulta externa que es el tema a tratar en esa investigación, en la mayoría de hospitales que funcionan como entidad publica gubernamental, se ven saturadas y sistematizadas. Esto nos lleva a una consulta que cuenta con un menor tiempo para ser realizada lo que se traduce como una atención deficiente al paciente citado.
De igual modo a pesar de esta tener una ley establecida con parámetros para una atención adecuada no se sigue o se lleva un control de la consulta externa que garantice la puntualidad y la atención adecuada por parte del personal medico en esta.









PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

la falta de puntualidad por parte del personal medico de la consulta externa del hospital naval Porfirio sosa zarate, con los pacientes citados a una hora establecida.
Por lo tanto no hay una coordinación adecuada que garantice la eficacia de la consulta externa en el hospital naval Porfirio sosa zarate en el área de consulta externa.
Esto genera un deterioro de la relación medico paciente, de igual modo el paciente se ve retrasado en sus actividades diarias.










OBJETIVOS

El objetivo de esta investigación es estudiar si hay un cambio en la evolución del padecimiento o la historia natural de la enfermedad de los pacientes del area de consulta externa en el hospital Porfirio sosa zarate, al ser atendidos a la hora que son citados , con un tiempo adecuado paras realizar la consulta.
















JUSTIFICACIÓN

La NOM-025-SSA2-1994 esta norma encierra todos los protocolos y acciones por parte del hospital y su respectivo personal que deben de ser realizados para poder presta un servicio integro; a pesar de esto el servicio prestado por parte del hospital naval Porfirio sosa zarate, en el área de la consulta externa es deficiente, lo que significa que esta norma no causa el impacto con el que fue propuesta.
Esta investigación nos va a llevar a ver las causas, y el impacto que podría tener una modificación en los patrones que puedan generar esta deficiencia.
De este modo tomando como ejemplo al objeto de estudio, el echo de que otras entidades de salud utilicen los resultados de esta investigación para mejorar el servicio prestado a los consumidores.
Yo considero que cada paciente necesita un tiempo determinado por el para poder expresar la causa de la consulta y de igual modo el tiempo necesario que necesita el personal medico para usar esta información y llegar a un posibles diagnostico o por que no?, a distintos diagnósticos diferenciales; por lo tanto mi interés principal en realizar esta investigación es como afecta a la historia natural de la enfermedad una atención medica en consulta deficiente y de igual modo como afectaría a esta una adecuada.





HIPÓTESIS

De trabajo.- la impuntualidad por parte del personal medico con los pacientes citados en el área de consulta externa condiciona a un mal desarrollo del padecimiento actual de los pacientes de la consulta externa.

Nula.- La falta puntualidad del personal medico en el área de la consulta externa del hospital naval de Veracruz no condiciona algún cambio en el desarrollo de la historia natural de la enfermedad en los pacientes citados.
Alterna.- posiblemente la falta de puntualidad por parte del personal medico de la consulta externa en el hospital naval de Veracruz condicione un mal pronostico en pacientes con psicopatologías.












VARIABLES

Variable independiente.- La falta de coordinación por parte de la jefatura de consulta externa en el hospital naval Porfirio sosa zarate
Variable dependiente.- la atención ineficaz y deficiente por parte del personal medico de la consulta externa.














DESCRIPCIÓN Y OPERACIONALIZACIÓN DE LAS VARIABLES

Variable independiente.- La La falta de coordinación por parte de la jefatura de consulta externa en el hospital naval Porfirio sosa zarate, se refiere a que no se lleva un registro adecuado de el tiempo ni la hora a la que el paciente es atendido por parte del personal medico de la consulta externa, esto tiene como consecuencia que el medico decide la hora a la que quiere empezar la consulta así la hora de consulta este establecida y como resultado da una atención deficiente y ineficaz al paciente de la consulta externa.

Variable dependiente.- la atención ineficaz y deficiente por parte del personal medico de la consulta externa, En este punto la ineficacia por parte del hospital medico condiciona una atención hospitalaria pobre lo que nos lleva a una relación medico paciente deficiente generan un resultado pobre tanto en el diagnostico como en la terapéutica planteado por el medico.










METODOLOGÍA

La investigación se realizara en dos especialidades del área de consulta externa, estudiando a los pacientes citados durante dos meses estableciendo en una de las dos especialidades una normativa estricta que cumpla con todo el protocolo establecida por la norma NOM-025-SSA2-1994 y en la otra especialidad la población estudiada con el sistema actual de la consulta en esta área especifica, de este modo se documentara cualquier dato comparativo en el desarrollo de el padecimiento, éxito de la terapéutica y la forma en la que se desarrolla la relación del medico con el paciente.

















CRONOGRAMA
ACTIVIDAD
TIEMPO
MATERIAL UTILIZADO
Investigación del tema
Septiembre – octubre 2009
Documentos, entrevistas, normas.
Análisis de datos
Noviembre 2009
Documentos, entrevistas, normas y observaciones
Presentación de propuesta
diciembre
Conclusiones y propuesta
Observaciones y conclusiones
Diciembre
Observaciones, entrevistas, propuesta, conclusiones.

Protocolo de investigacion: "Relacion Medico Paciente"

UNIVERSIDAD VILLA RICA


ALEJANDRO PORRAS RAMIREZ



PATRICIA TRUJILLO MARIEL


3° AÑO DE MEDICINA



TEMA: RELACION MEDICO-PACIENTE



GRUPO 3020

























INVESTIGADORES
INVESTIGADOR PRINCIPAL

Manuel Alejandro Porras Ramirez














ANTECEDENTES

Cuántas veces hemos oído a nuestros pacientes: "Doctor, sólo de verlo me siento mejor". "Sólo Ud., Doctor, puede aliviarme y me aliviará". Sentimos que tenemos garantizado el éxito y que un 90% de la curación está en marcha. ¿Por qué con otros pacientes no nos ocurre lo mismo? ¿Por qué la relación interpersonal no se establece así? ¿Qué nos falta y en qué fallamos ante otros pacientes? Para entender y explicar eso debemos tratar de comprender que somos seres humanos antes que médicos y que por tanto no carecemos de las mismas dificultades y anormalidades que nuestros pacientes. Cuando una persona busca a un médico, lo hace porque se siente enferma Toda disfunción orgánica desencadena en el enfermo una reacción de su personalidad; si el individuo ha logrado llegar a un estado de madurez satisfactorio su reacción será pequeña y la disfunción orgánica aparecerá sola y predominantemente. Sin embargo, si este estado de madurez no fue alcanzado, el paciente reacciona dejando a flote sus temores infantiles ligados 1 a la destrucción, a la muerte. El miedo y la angustia, el temor a la muerte, llevan a estos individuos a desarrollar fantasías inconscientes que se agregan a la disfunción orgánica. Estas fantasías se pueden presentar en el sentido de la negación total de la enfermedad o en el sentido de exagerar su sintomatología pudiendo a veces hasta enmascararla. Debido a ésto tenemos enfermos y no enfermedades en cada paciente. El comportamiento psicológico del paciente desarrollará en el médico una serie de reacciones que serán bien o mal manejadas por éste dependiendo también de su grado de madurez, de su motivación para escoger su profesión. Si éste conoce sus limitaciones, puede aceptar al paciente tal como es, puede establecer con éste un tipo de relación amigable, agradable, de apoyo. Si, analizando el caso opuesto, el médico no ha resuelto sus problemas de inmadurez, está dominado por ideales de perfección y narcisismo, él no puede, aunque esté armado con un gran arsenal médico-científico aceptar a su enfermo así como le viene, generando situaciones de intolerancia que llevan a un distanciamiento gradual del paciente. Este médico tiene la necesidad compulsiva de CURAR y se frustra cuando el paciente no mejora rápidamente. Las motivaciones conscientes e inconscientes influencian de manera profunda el encuentro médico-paciente. Cuanto más desamparado se siente el paciente más tenderá a crear fantasías en un plan mágico en relación al médico, atribuyendo a éste una capacidad poderosa, pasando a exigir del médico un milagro, colaborando poco en su curación. Si el paciente presenta una reacción psicológica menos intensa en relación a su disfunción, predominando su cuadro orgánico, éste colaborará con el médico empeñándose en comprender su disfunción y cumpliendo las prescripciones con el afán de mejorar, aliviando así su tensión emocional. La relación médico-paciente se establece de manera equilibrada y satisfactoria. De esta manera vemos que el médico tiene en sus manos armas, que si las maneja adecuadamente, puede conseguir resultados muy importantes. Es la acción psicoterápica del médico, resolviendo las fantasías infantiles del paciente predisponiéndolo a auxiliarlo en el tratamiento, no asumiendo papeles que el paciente quiera atribuirle.
RELACIÓN MEDICO PACIENTE
Blaya refiriéndose al tema de la relación médico-paciente apunta como cualidades fundamentales que debe tener o adquirir el médico en su trato con el paciente las siguientes:
1. —Orientación científica apropiada de su personalidad, donde "los trazos má-
gicos son mínimos".
2. —Aceptación del paciente tal y como es.
3. —Deseo sincero de ayudar al paciente a comprender mejor su enfermedad y su regresión.
4. —Tener conocimientos científicos y técnicos que lo hagan apto para el desempeño de su función en relación a la enfermedad y a la regresión que ella genera.
5.—Disponer del tiempo necesario, de espacio adecuado y agradable, y material Adecuado para su trabajo con el enfermo. Una vez analizados todos estos puntos podríamos tratar de analizar nuestra conducta con nuestros pacientes ya sea en las clínicas de asistencia del Estado, en las clínicas privadas, en los hospitales. La imagen que el pueblo tiene del médico está muy deteriorada, cargada de falsos conceptos, de malas impresiones. ¿Dónde está la causa de eso? Creemos fundamentalmente que eso es debido a una mala relación médico-paciente, a la posición omnipotente en que se pone el médico haciéndose sentir al paciente como si fuera un ser muy superior, pero al cual éste descubre pies de barro. ¿Cuánto tiempo1 dispensamos a nuestros pacientes en nuestras consultas? ¿Nos interesamos por él como un ser humano integral? La tarea es ardua y difícil, pero es necesario rehabilitar la imagen del médico. El paciente se siente ignorado, considera que sus necesidades no son tomadas con la debida importancia y eso genera en él agresividad contra su facultativo y viene una interminable serie de cambios de profesionales, de tratamientos, no llegando casi nunca a curarse.El resultado de ésto es el descrédito científico del profesional pues por banalidades van muchos pacientes a consulta al exterior, llevando hasta fuera de nuestras fronteras su desconfianza y su inconformidad así como el desprestigio de la clase médica. Es imperioso que se tenga del paciente una visión integral no menospreciando sus síntomas psíquicos y dándoles tanta importancia como a los orgánicos, brindando una atención integrada de manera que el paciente sienta en su médico a un amigo antes que todo, un apoyo y un medio para llegar a la SALUD. La Escuela de Medicina es la que está llamada a dar a loS1 nuevos profesionales médicos esta orientación para que poco a poco vaya cambiando la posición del médico y pase a ocupar el puesto que verdaderamente le corresponde dentro de la sociedad, mereciendo el respeto y la consideración de todos, inclusive su PROPIO respeto.(1)
La Relación Médico-Paciente (RMP), se puede analizar desde diferentes ángulos, en realidad, tantos como elementos haya constitutivos de un encuentro entre dos o más seres humanos, en un entorno particular constituido por un contrato de servicio demandado, inserto en una sociedad determinada. Aunque su análisis es motivo de debate continuo e inacabable, apenas resaltaremos los puntos de vista más prominentes desde el quehacer fundamental de la medicina clínica, cual es, su devoción y entrega para ayudar al paciente. En primer término, se identifica como una relación de comunicación, de expresión, en la que se reconoce al emisor/paciente, un canal de comunicación, la entrevista, el diálogo, y un receptor/médico, que en la dinámica propia se vuelve de doble vía, biunívoca, con un intercambio de información técnicamente conducido, a fin de tomar determinaciones y decisiones lo más consensuadas posibles entre el médico y el paciente y sus particularidades.
Consiste, basicamente, en un encuentro real o virtual, entre un sujeto que demanda y otro que encarna un supuesto “saber” que puede posibilitar a aquél (paciente), salir de la situación de su padecimiento corporal, mental o espiritual, aunque el otro (médico), no sepa anticipadamente qué se le pedirá y si podrá responder a la demanda. El médico ocupa su lugar al escuchar esas demandas, identificar las transferencias del paciente que generalmente expresan preocupación, ansia de solución, sufrimiento o deprivación, siempre con el propósito de brindar la ayuda necesaria para la curación y preservación de la salud y el bienestar general. Las demandas pueden ser conscientes para ambas partes, expresadas por la solicitud de asistencia del paciente, que conlleva la formulación de un contracto fáctico que acarrea responsabilidades administrativas, civiles y penales, en caso de fallas, particularmente del médico, como en los casos de iatrogenia y mala praxis profesional, o en las de difamación y desprestigio por parte del paciente. Se parte del concepto biológico de que el cuerpo humano es un ser orgánico cognoscible, que expresa síntomas y signos que el médico interpreta con su “saber”, para dar una respuesta de asistencia.
Las demandas inconscientes tanto para el médico como para el paciente, base principal
de la RMP, no conciernen al organismo como cuerpo físico, como soma, son del área psíquica, son subjetivas, tienen que ver con los afectos, gustos, deseos, emociones,
angustias, y otros sentimientos con frecuencia expresados de manera sutil, que el médico debe reconocer y manejar a lo largo de toda la relación. A ellas no se responde desde la
biología y el tecnicismo, requieren de la comprensión de los procesos psicodinámicos que las condicionan, hay que ubicarlas, contextual y sincrónicamente, en la historia natural
de la enfermedad y sus consecuencias, interpretando las expresiones del paciente en cuanto a sus pensamientos, sentimientos y emociones. Es la otra parte, que generalmente no percibimos bien, en la que hay otra forma de manifestaciones del proceso salud/enfermedad que debemos integrar a través del arte y la ciencia clínica.
Es el arte médico basado en los principios elementales del humanismo, tratando de sentir lo que el paciente siente, siendo tolerante ante las manifestaciones de la diversidad humana, comprensivo y solidario ante el desamparo que impele a apelar por ayuda ante quien se supone sabrá manejar y dar las mejores respuestas de solución a las carencias.
El paciente manifiesta sus necesidades por medio de transferencias psíquicas que la mayor parte de las veces son de visión paternalista, de dependencia, por la vulnerabilidad y frustración ante el fracaso de la autocuración, de hecho, nos relata una historia autobiográfica en la que se observan automatismos de repetición, de condicionamientos psíquicos que a lo mejor ocurrieron durante la infancia y ahora en ocasión del apuro mórbido se repiten, quizás transfiriendo la figura paterna al médico. Nos dramatiza su sufrimiento, inadaptación, falla o pérdida, ofreciéndonos su sentimiento de omnipotencia, resaltando con fe y esperanza que lo liberaremos del mal, aunque no siempre debe
suponerse que el deseo real sea el de curarse.
Es el punto de asimetría más pronunciado en la RMP, que puede llevar a la dependencia paternalista del médico , a la manipulación obsesiva del paciente, y, en general, a desviaciones o aberraciones en nada deseadas. El escudriñamiento crítico de las transferencias ofrece al médico la oportunidad de sostener una RMP apropiada y ofrecer respuestas terapéuticas más humanas. (2)






Plantamiento del problema
¿Es la falta de educación la causa de la deficiencia en la relación medico-paciente?















JUSTIFICACION

A pesar de que la mayoría de las medidas terapéuticas eficaces no tienen más de unos 150 años, la medicina ha pervivido por milenios. Las razones por las cuales la profesión médica ha alcanzado por lo menos 2,500 años de existencia no están entonces relacionadas con la efectividad de los remedios utilizados sino con cuestiones un tanto más mágicas e intangibles. Por un lado, el ubicuo efecto placebo que hizo pensar en la eficacia de ciertos tratamientos que finalmente se descartaron por inútiles, pero que indudablemente
ayudó en la resolución de muchos padecimientos; y por otro, la tendencia natural de muchas enfermedades a curarse solas (vis medicatrix naturae), muchas veces a pesar del médico. Como quiera que se vea se tiene que reconocer que en estos logros ha tenido su crédito el valor de la relación médico-paciente, tanto en términos de su efecto placebo como de su capacidad para tranquilizar, alentar esperanza y favorecer la catarsis. La relación médico-paciente ha sido siempre el fundamento de la práctica clínica.2 Se sustenta en una serie de
principios y valores que comparten ambos participantes, como son la confidencialidad, la veracidad, la fidelidad y la privacía, y en las habilidades del médico para comunicarse con el paciente y para generarle confianza. Éstos son atributos esenciales y, por ello, no tienen que ver con los cambios sociales o con los valores que prevalecen en un determinado momento histórico o en una comunidad específica, pero la evolución de la sociedad puede hacer surgir otros valores o poner en riesgo los fundamentales, por lo que conviene examinar cómo se da la relación médico-paciente en el momento actual de las sociedades occidentales modernas,3 aceptando que se trata de sociedades en transición y que el futuro depende
de cómo se resuelva esta transición.

Por muchos años la relación médico-paciente ha sido claramente asimétrica con predominio de la imagen del médico quien es el que lleva la voz cantante.4 Este modelo, llamado hipocrático, se sustenta en el principio de beneficencia y es ejercido a través de un paternalismo, a veces benevolente y otras autoritario.5 Se pondera la capacidad del paciente para obedecer órdenes del médico (adherencia terapéutica o cumplimiento terapéutico) como su cualidad más preciada; el enfermo deposita absolutamente su confianza en el médico en tanto que se limita a seguir obedientemente las instrucciones que éste le señale. El médico toma las decisiones en nombre del paciente y siempre por su bien,6 partiendo de la idea de que el enfermo no tiene capacidad de hacerlo, ya sea en razón de su falta de conocimientos médicos o de las limitaciones que le impone su enfermedad, especialmente lo primero. Este modelo exige un paciente pasivo, acrítico, sumiso y disciplinado, y un médico capaz de ejercer la autoridad, frecuentemente represivo, actuando en favor de los intereses del enfermo. De aquí viene la frase que sintetiza la relación médico paciente en términos de “una confianza frente a una conciencia”. Al margen de la eficacia de este modelo, lo cierto es que el cambio social ha generado un nuevo tipo de paciente que, claramente, no asume ya el papel que se le asigna bajo esta visión, y tal vez también un nuevo tipo de médico. Cada día resulta más claro que “los pacientes de hoy no son como los de antes”, aunque una proporción de la población siga teniendo comportamientos como los que exige el modelo paternalista. Dependiendo del cambio social han surgido conductas nuevas que no son ya compatibles con esa visión asimétrica de la relación médico-paciente. El paciente va adquiriendo cada vez más comportamientos de consumidor, de tal modo que selecciona entre varias ofertas, busca paquetes, acecha oportunidades, compara precios y servicios y elige según un mercado. Es verdad que el mercado de los servicios de salud es un mercado imperfecto y que las opciones que seleccionan los pacientes no siempre son las más favorables en términos sanitarios, pues se dejan seducir por su perficialidades, promociones engañosas e información tendenciosa, pero lo cierto es que esta visión está influyendo en las características de la relación con los médicos.7 Además, ha surgido una variedad de pacientes críticos, desconfiados y beligerantes, en respuesta seguramente a experiencias insatisfactorias, propias o de sus allegados. No es raro que hoy los pacientes soliciten una segunda opinión, o hasta una tercera, antes de tomar una decisión, que consulten en las bases de datos si lo que su médico les prescribió es o no correcto, y que cuestionen cada una de las indicaciones.8 Más aun, que demanden legalmente cuando los resultados no les satisfacen, que se organicen para apoyar sus exigencias y que involucren a toda la sociedad en ello. Todo esto ha conducido a una creciente regulación social de la práctica médica en la que ya los médicos no pueden hacer, como antes, literalmente lo que quieran con sus pacientes. Congruente con la mercantilización de la sociedad se ha venido consolidando un modelo contractual de relación médico-paciente en el que, ya sea de manera explícita o implícita, cada uno tiene derechos y obligaciones, entre aquéllos el de reclamarle al otro sus fallas a éstas. Desde que el médico es identificado como “prestador de servicios” y el paciente como “usuario” se vislumbra una relación
de este tipo que, si bien responde a las necesidades de un mercado, lo cierto es que vulnera los lazos afectivos
que tradicionalmente han caracterizado a los vínculos entre médico y enfermo. Un modelo de asociación se ha convertido más en una aspiración que en una realidad. Este modelo reconoce la autonomía del paciente y su derecho a participar activamente en las decisiones que le conciernen, y se visualiza mejor a partir de que el paciente tiene un problema, lo plantea al médico y entre ambos buscan la mejor solución y la instrumentan. La visualización del paciente como objeto del trabajo médico, clínico o de investigación y docencia, constituye otro modelo contemporáneo que relega las cualidades del enfermo como persona. Esta visión está inspirada en el trabajo técnico y hay que reconocer que muchos médicos de hoy en día sólo conocen al paciente en un muy limitado aspecto, en el que se han vuelto expertos, pero frecuentemente olvidados de la imagen que tiene como persona. Un saludable principio para lograr una buena comunicación en la relación médico-paciente es que éste pueda elegir a su médico y cambiar cuando no le satisfaga. El asunto no es tan sencillo, particularmente en las instituciones oficiales de salud en las que la organización de los servicios no facilita el ejercer este principio elemental. Por otro lado, las mismas imperfecciones del mercado de la salud hacen que los criterios para seleccionar al médico no siempre sean los más favorables a la propia salud, pues la elección se puede centrar en la promoción que cada médico haga de sus supuestas cualidades, su prestancia o su permisibilidad de tal modo que no imponga sacrificios a los pacientes aun cuando éstos sean indispensables para su manejo. Así, el paciente puede optar por un médico que no prohiba fumar, no intente incidir en otros malos hábitos y aliente prácticas cómodas pero inconvenientes para la salud. Ante la pregunta de un paciente sobre cómo elegir a su médico se pueden proponer los criterios.. Si bien es cierto que es el médico el que debe hacer los mayores esfuerzos para lograr una relación apropiada con sus pacientes, se ha tendido a dejar de lado sus necesidades como persona;9 hasta muy recientemente se empieza a hablar de derechos de los médicos, tema que fue tabú durante mucho tiempo. El médico vive, en mayor o menor
medida, los sufrimientos del paciente, experimenta la angustia de la muerte y su amenaza, las ansiedades ante una posible demanda y muchas más. Gonzalo Castañeda dedicó un capítulo de su libro El arte de hacer clientela10 de 1933 al médico como persona, con una orientación más deontológica que analítica, recomendando reglas de actuación con el fin de lograr la confianza del paciente, aun a expensas de su propio bienestar. Se viene arrastrando la idea del apostolado que prácticamente le niega al médico la satisfacción de necesidades personales, si bien queda claro que la responsabilidad primaria es con el paciente. El adjetivo “difícil” refiere a lo que exige mucho trabajo y es complicado. Al calificar a un paciente, el término puede también tener la acepción de descontentadizo. En todo caso, se trata de un paciente excepcional que exige del médico poner en práctica muchas habilidades que no suelen ser necesarias en sus acciones cotidianas.11 Un paciente puede resultar difícil porque su diagnóstico no es evidente, porque su terapéutica es laboriosa y compleja, o bien porque sus características personales hacen que la relación que el médico quiera establecer con él se presenta complicada o dificultosa. El diagnóstico suele ser difícil en enfermedades de baja prevalencia, y ello está en relación con el grado de sospecha que el médico puede tener; aun los casos que se expresan de manera típica o característica, en tanto que el médico no esté buscando la enfermedad en cuestión y no se la plantee entre los diagnósticos probables, resultará difícil de reconocer. Algo parecido ocurre cuando la enfermedad se presenta en una fase muy temprana de la historia natural, hoy en día un desideratum en la medida en que se trata de un diagnóstico precoz o temprano ya que aún no se manifiesta con los síntomas característicos aunque puede provocar daños orgánicos como sucede en la diabetes no diagnosticada. Una de las dificultades diagnósticas más frecuente se debe a que la enfermedad se manifiesta de manera atípica. La expresión clínica no sólo depende de la naturaleza de la enfermedad sino de su gravedad, la fase de la historia natural en la que se encuentre, la respuesta del paciente, su capacidad de percepción, y muchos otros factores. Es común que se manifieste oligosintomática y cueste trabajo reconocerla o, por el contrario, sobresintomática por la adición de percepciones o quejas ajenas a la enfermedad pero propias del padecimiento. Una razón por la que suele dificultarse el diagnóstico es la asociación de dos o más enfermedades (comorbilidad) que, al menos en los adultos, es más la regla que la excepción. Por ello, el clínico debe alertarse y reconocer las influencias recíprocas de una enfermedad sobre la otra, y que no son una simple suma algebraica de los signos de una y de la otra. También tiende a ser difícil identificar la causa cuando los síntomas son inespecíficos; de hecho, lo que suele orientar hacia un diagnóstico concreto es la presencia de síntomas específicos (ictericia, exantema característico, tumor, enrojecimiento localizado, etc.). Cuando el paciente sólo se queja de astenia, fatigabilidad, mareo, malestar general y otros igualmente inespecíficos, la lista de entidades a considerar en el diagnóstico diferencial tiende a ser muy grande y muy difícil de precisar cuál de ellas es la responsable. Una causa muy común de diagnóstico difícil se ubica en las deficiencias de información. En última instancia, es a partir de los datos de interrogatorio, exploración y estudios complementarios, los que se organizan para volverlos congruentes y lógicos, se integran en síndromes o complejos sintomáticos, cómo se puede reconocer la enfermedad o enfermedades que subyacen en el cuadro nosográfico. Si el interrogatorio es insuficiente u obtiene datos falaces, la exploración es incompleta o técnicamente mal realizada o se carece de los estudios complementarios necesarios, va a resultar difícil integrar un diagnóstico nosológico y actuar en consecuencia. La hipoacusia, demencia, psicosis, afasia y otras deficiencias físicas constituyen dificultades para establecer una relación médico-paciente, la que frecuentemente tiene que ser indirecta, a través de los familiares, tal y como sucede con los niños pequeños. Por supuesto que la relación entre el médico y la familia no substituye a la relación médico-paciente y es claro que el médico tendría que hacer intentos por relacionarse con el enfermo a pesar de sus limitaciones; a pesar de ellas percibe el interés, la preocupación y el profesionalismo con que se le trata. En un grado menor que las dificultades que plantea la demencia del enfermo, el médico se enfrenta con personas restringidas en su capacidad intelectual por razones diversas. Obtener de ellos datos para integrar un diagnóstico y hacerse entender sobre las recomendaciones constituye una verdadera proeza, pero es una responsabilidad del clínico adaptarse a las circunstancias de su paciente. También suele ser difícil comunicarse con pacientes analfabetos, o lejanos a una cultura moderna de la salud, que también requieren poner en juego todas las habilidades del clínico. Conviene recordar que el analfabetismo o la deprivación cultural no son equivalentes a incompetencia y que los pacientes con estas características son perfectamente capaces de ejercer su autonomía; lo que resulta difícil es proporcionarles información que puedan entender y asimilar. Los pacientes de mal pronóstico, a los que hay que comunicar malas noticias, tienden a ser evadidos por los médicos y la relación con ellos no se da en las mejores condiciones. Durante mucho tiempo la tendencia era la de ocultar lasmalas noticias a los pacientes para evitar males mayores, atendiendo paternalistamente a los principios de no maleficencia y beneficencia, pero ya se ha reconocido explícitamente el derecho que tiene el paciente para conocer la verdad y, en todo caso, esto es un requisito indispensable para ejercer la autonomía. Bajo esta perspectiva, hay dos tipos de pacientes: los evitadores que prefieren no saber y los autocontrolados que a veces exigen la información. Se requiere una preparación adecuada del enfermo y de la familia y, siempre, el apoyo de esta última, de manera que la estrategia para revelar la verdad tendría que ser planeada con la familia. Aunque el paciente tiene derecho de conocer la verdad, es prerrogativa del médico decidir el momento, la secuencia, la gradualidad, el ritmo; en otras palabras, administrar esa verdad para producir el menor daño adicional posible. A mi juicio, no sólo no es conveniente evitar involucrarse sino que hay que tratar de hacerlo (sin sobreinvolucrarse)14 para poder comprender mejor al paciente y a la familia y para ayudarlo más efectivamente. Pero también hay que entender las fases de Kubler-Ross, en algunas de las cuales el médico puede ser el blanco de las agresiones del enfermo. En este sentido hay una serie de prototipos que vuelven difícil la relación médico-paciente. El paciente contradictorio, el evasivo, el vago e impreciso, se adicionan al hostil, exigente y crítico.15 El desconfiado que percibe que el médico está experimentando con él, el que tiene expectativas irreales, el que habla otro idioma o pertenece a una subcultura que el médico no comprende. Un capítulo especial ameritan los simuladores y los histriónicos, y otro las enfermedades ficticias y facticias. Los pacientes angustiados, en razón de su enfermedad de fondo o presas de los diferentes síndromes psiquiátricos, apelan a la capacidad tranquilizadora del médico basada en su actitud. Completan la lista de pacientes difíciles los involucrados en delitos, como sucede con los relacionados de alguna manera con el narcotráfico. La cultura y la actitud de los médicos los vuelven pacientes difíciles. Los hay indolentes o hipocondríacos, autosuficientes y demandantes. Un abordaje que puede ser útil es solicitarles que asuman su papel de enfermos, en tanto que el clínico tiene que mantener su rol profesional. No se trata de negarle participación en las decisiones, por el contrario, de ofrecerle información objetiva que ayude a tomar mejor estas decisiones. No se pueden proponer fórmulas para atender a los pacientes difíciles y cualquiera de ellas carecería de la suficiente especificidad para aplicarse a cada uno de los casos, pero se pueden hacer algunas recomendaciones generales y será la habilidad del médico la que pueda adaptarlas a los pacientes individuales. Un primer lineamiento es el de explorar las expectativas durante la conversación inicial; a partir de ello se pueden adoptar dos estrategias, ya sea la de tratar de satisfacer esas expectativas o la de acotarlas con todo comedimiento. Lo que no puede perderse es el comportamiento profesional; el paciente, independientemente de sus características y expectativas tiene que ver en su interlocutor a un médico interesado por él, que no se impaciente ni se sulfura, que está haciendo esfuerzos por entenderlo y por adaptarse a las circunstancias, que no está aplicando juicios de valor a su conducta o a su visión y que se ubica perfectamete en su papel. Las alianzas con los familiares pueden ayudar a entender mejor las peculiaridades del caso y a encontrar la manera más eficiente de ayudarlo. La relación médico-paciente es interpersonal y la comunicación se da de manera verbal y no verbal. El lenguaje de los síntomas y signos tiene que ser leído por el clínico, interpretado y traducido en acciones y recomendaciones. Pero además, existe una relación afectiva, empática y cálida que, a más de su efecto terapéutico, contribuye a la eficacia de la comunicación. Cuando Laenec propuso la auscultación mediata, el contacto físico entre médico y paciente que exigía la auscultación inmediata dejó de ser indispensable. Este hecho se ha interpretado como heráldico de lo que sucedería en el futuro, cuando el artefacto (en este caso el estetoscopio de Laenec) se interpuso entre el enfermo y su médico. Transpolando este ejemplo, hoy en día la relación se ha modificado en muchos casos hacia una médico-máquina-paciente, médico-institución-paciente, médico-administración-paciente, médico-leyes o normas-paciente, etcétera. En otras palabras, que la interposición de terceros entre las dos personas se va convirtiendo en frecuente y se generan deformaciones; por ejemplo, en la relación médico-máquina-paciente se perciben dos vertientes adicionales: l a relación médico-máquina en la que uno ve a los médicos enamorados de sus artefactos soslayando al paciente, y la relación máquina-paciente en la que se observa al paciente creyéndole más a la máquina que al médico. En una visión reduccionista de la interacción entre médicos y pacientes, se trataría sólo de que el médico obtenga información, la procese para integrar un diagnóstico, estime un pronóstico y elija una terapéutica. Visto de esta manera, el médico puede ser sustituido por una computadora o un robot, en tanto que se les alimente con los datos necesarios. Sin embargo, está claro que aún en términos de eficiencia se requieren otras cosas. Ciertamente el enfermo espera una terapéutica eficaz, como sumario y conclusión de su interacción con el médico, pero frecuentemente también espera que lo comprendan, que se compadezcan de él, que se pongan en su lugar, que lo escuchen; desea saber qué es lo que le está ocurriendo, participar en su atención, comprender las implicaciones familiares y sociales de su enfermedad, cómo va a repercutir en su trabajo; desea tener una interpretación integral de su estado de salud y no sólo —en el mejor de los casos— el nombre de su enfermedad; le gustaría que consideraran su individualidad y no se le tratara como a uno más, y que se tomaran en cuenta sus diferencias intelectuales, económicas y culturales. Para Laín Entralgo la enfermedad genera en el paciente una serie de vivencias elementales:17 invalidez en tanto que se vuelve, temporal o definitivamente, incapaz de realizar sus actividades habituales; molestia, entendida como incomodidad o sufrimiento; amenaza, percibida como riesgo para la vida o la función; “succión por el cuerpo”, cuando toda la atención se centra en el sitio enfermo; soledad, independientemente de la compañía que tenga, dado que nadie comparte auténticamente sus vivencias; anomalía, dado que ha perdido la “normalidad”, y recurso, considerando que puede hacer uso de su enfermedad para lograr algunos fines como ganancia secundaria. De acuerdo con todo esto, el médico ya no sólo tiene que identificar el diagnóstico nosológico, sino las expectativas del paciente y, si son excesivas, acotarlas. En esta exploración tiene que formarse una idea de sus deseos, temores, preferencias, aprehensiones, valores y principios. Tiene que atender los síntomas yatrotrópicos (los que obligan al enfermo a buscar ayuda), pero también los no yatrotrópicos. Identificar no sólo la demanda del paciente sino su necesidad, lo cual frecuentemente exige de toda su habilidad. Y además, tiene que hacer un diagnóstico de la competencia del paciente, a modo de involucrarlo en las decisiones y de confiar en su capacidad para contender con la enfermedad. Todo esto son las responsabilidades del médico de hoy. Obviamente es más fácil atenerse al modelo reduccionista en el que la atención es un servicio técnico más y por eso hay mucha resistencia a abandonar ciertos patrones que caracterizaron a la medicina de antes. Una característica más de los nuevos tiempos son los cambios en las relaciones entre financiadores, prestadores y usuarios de los servicios médicos. Entre los problemas más importantes hoy en día se encuentran el financiamiento de los servicios de salud, las estrategias para moderar los costos y la lucha por la eficiencia; pero también se ha hecho evidente que la de la salud es una industria económicamente productiva y rentable si se administra bajo las reglas empresariales, lo cual ha sido aprovechado por líderes financieros frecuentemente excluyendo a los médicos. Una primera reacción se ha generado en contra de la terminología en que los médicos se niegan a ser denominados prestadores de servicios de salud y que a los pacientes se les designe como usuarios. No parece lo mismo una relación médico-paciente que una prestador-usuario. Al constituirse los terceros pagadores el énfasis se ha puesto en la contención de costos, si no es que en la rentabilidad. De esta manera algunos financiadores eligen a los médicos que acepten sus condiciones, tanto para limitar los estudios complementarios como para ejercer la función de cancerberos (gatekeeping) y evitar la referencia de enfermos. Con propósitos de planeación y supervisión se han creado protocolos que, si fuesen sólo guías para orientar a los médicos resultarían útiles,pero hay la pretensión de que se sigan al pie de la letra, que no se rebasen los costos previstos y que los médicos se conviertan en obedientes procesadores de algoritmos. Esta forma de pensar ha permeado seriamente en las organizaciones de atención médica, y los profesionales han entrado en desconcierto porque ven amenazados los principios y valores ancestrales.(5)












OBJETIVO

El cambio social impone modalidades a la relación del médico con sus pacientes; los preceptos ingenuos de confianza a priori, concediendo de antemano que todos los médicos tienen los atributos de omnisapiencia y benevolencia se han enfrentado con realidades que no siempre dependen sólo de sus cualidades profesionales. Hoy el paciente ha adquirido conductas de consumidor, experto en sus enfermedades, vigilante crítico y participante activo, en tanto que muchos médicos se han convertido en prestadores de servicios, trabajadores de la salud y procesadores de instrucciones. Las nuevas circunstancias obligan, más que nunca, a arraigarse en los valores y principios ancestrales de la profesión y a estar a la altura de sus aportaciones históricas.



















BLIBLIOGRAFIA

(1) http://docs.google.com/gview?a=v&q=cache:EJhEkit4VPEJ:www.bvs.hn/RMH75/pdf/1974/pdf/Vol42-3-1974-1.pdf+relacion+medico+paciente+pdf&hl=es&gl=mx&sig=AFQjCNH9aiwJ9O-QeHO7OjfYlDok3Lyj_Q
(2) http://www.bvs.hn/RMH75/pdf/2005/pdf/Vol73-2-2005-9.pdf
(3) http://www.medigraphic.com/espanol/e-htms/e-actmed/e-am2003/e-am03-1/em-am031o.htm
(4) http://www.medigraphic.com/espanol/e-htms/e-actmed/e-am2003/e-am03-1/em-am031o.htm
(5) http://www.medigraphic.com/espanol/e-htms/e-actmed/e-am2003/e-am03-1/em-am031o.htm

Protocolo de Investigacion: Ingrid Yasmin Pita Ortiz

PROTOCOLO
Ingrid Yazmín Pita Ortiz

Dra. Patricia Trujillo

01 – Octubre – 2009

Veracruz, Ver.

Universidad Autónoma Villa Rica
“Porfirio Sosa Zárate”









ÍNDICE
1. Antecedentes


2. Planteamiento del problema


3. Objetivos


4. Justificación

5. Hipótesis

6. Variables

7. Descripción y operacionalización de las variables

8. Metodología

9. Cronograma

10. Glosario

11. Anexos

12. Bibliografía









ANTECEDENTES

Desde el principio de la creación de las instituciones hospitalarias, la capacidad para brindar una atención eficaz y correcta a los pacientes que se presentan, ha sido siempre directamente proporcional a la calidad de la administración hospitalaria, teniendo en cuenta siempre la NOM-025-SSA2-1994 la cual se basa en la regulación de la prestación de servicios de salud en unidades de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica.

Sin embargo, se ha visto que a pesar de contar con la norma mexicana que regula la actividad en estos lugares, la atención no ha sido completamente eficaz, y en ocasiones frecuentes causa un desgusto en los pacientes cuando su cita se ve retrasada o cuando el papeleo toma demasiado tiempo, así como cuando hay una discrepancia en la opinión de los diferentes doctores responsables del caso específico.

Actualmente tan importante es el hecho de que la administración hospitalaria sea correcta y logre un trato eficiente que en el Distrito Federal se han creado los masters y los cursos de administración hospitalaria, los cuales brindan un mayor conocimiento de la materia a las personas encargadas de la administración de grandes hospitales y así mejorar el desarrollo sociológico del hospital.




PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El problema a tratar es el hecho de que se ha acostumbrado al personal hospitalario a ciertas características en la administración del hospital, creando así un mecanismo administrativo deficiente, que a su vez causa un déficit en la capacidad de brindar una atención eficaz a los pacientes, así como la discapacidad en la organización de los datos recabados anteriormente y en la agilización de las consultas diarias, para así poder disminuir el número de visitas al hospital que una persona debe de realizar con el fin de un diagnóstico y de un tratamiento completo.

El problema principal es la falta de interés en el personal, así como la falta de preparación previa para poder llevar el archivo, las citas, los documentos, etc. en una organización que permita a todo el personal poder brindar una atención rápida y eficaz, evitando preguntar puntos ya conocidos, evitando duplicar expedientes o citas, y así agilizando el proceso de tratamiento y de mejora del paciente.







OBJETIVOS

El objetivo principal es el de capacitar al personal y de mejorar el interés que estos ofrecen al momento de organizar los datos y de administrar los archivos y los intereses hospitalarios, mejorando así la atención brindada a los pacientes.




JUSTIFICACIÓN

Por medio de la capacidad de las personas que trabajan en la administración hospitalaria se consigue la agilidad del proceso de consulta, pero hay que lograr superar la falta de interés y de personal que se presenta, así como mejorar la ausencia de energía, de dedicación y de capacitación del mismo, para lograr cumplir con los requisitos delimitados en las normas y lo comentado por los usuarios, principalmente la norma mexicana NOM-025-SSA2-1994.




HIPÓTESIS

De trabajo.- La falta de organización en la administración del hospital naval de Veracruz influye directamente en la calidad de la atención brindada a los pacientes y en la eficacia de las consultas.

Nula.- La falta de organización en la administración del hospital naval de Veracruz no influye directamente en la calidad de la atención brindada a los pacientes y en la eficacia de las consultas.

Alterna.- El aumento en la cantidad de los pacientes influye en la calidad de la atención brindada a los pacientes y en la eficacia de las consultas.




VARIABLES

Variable independiente.- La falta de organización en la administración hospitalaria en el Hospital Naval de Veracruz Porfirio Sosa Zárate

Variable dependiente.- La falta de calidad en la atención hospitalaria que se le brinda a los pacientes y la ineficacia de las consultas.




DESCRIPCIÓN Y OPERACIONALIZACIÓN DE LAS VARIABLES

Variable independiente.- La falta de organización en la administración hospitalaria en el Hospital Naval de Veracruz, Porfirio Sosa Zárate, se refiere a la duplicación en el registro de citas, la falta de organización en los archivos de los pacientes, la falla en la organización de los horarios en que los pacientes son atendidos, provocando una ineficacia a la hora de la consulta y a la hora del archivamiento de los documentos.

Variable dependiente.- La falta de calidad en la atención hospitalaria que se le brinda a los pacientes y la ineficacia de las consultas. Este punto provoca un descontento en los pacientes, y a su vez un retraso en el proceso de consultas y de tratamiento en los pacientes, ya que al no tener los archivo organizados, los médicos tratantes desconocen diversos aspectos de los pacientes, y así tardan más en llegar al diagnóstico y por consiguiente en llegar al tratamiento.


METODOLOGÍA

La investigación que se realizará es una investigación de campo experimental que se tiene con el fin de lograr una mejoría en la organización administrativa hospitalaria. Se pretenden utilizar dos meses para el desarrollo de esta investigación, y como material se realizarán entrevistas al personal que está especialmente dedicado a la administración del Hospital naval de Veracruz; una investigación acerca de los problemas en la administración que están causando el retraso que se está presentando. Se analizarán los datos obtenidos y posteriormente se realizará una propuesta para tratar de mejorar el desarrollo administrativo en el Hospital, en caso de ser aceptada se observarán los cambios que se han producido y se procederá a sacar conclusiones.


CRONOGRAMA

ACTIVIDAD
TIEMPO
MATERIAL UTILIZADO
Investigación del tema
Septiembre – octubre 2009
Documentos, entrevistas, normas.
Análisis de datos
Octubre 2009
Documentos, entrevistas, normas y observaciones
Presentación de propuesta
Noviembre 2009
Conclusiones y propuesta
Observaciones y conclusiones
Noviembre – Diciembre 2009
Observaciones, entrevistas, propuesta, conclusiones.


GLOSARIO

….
ANEXOS

1.-
NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-025-SSA2-1994, PARA LA PRESTACION DE SERVICIOS DE SALUD EN UNIDADES DE ATENCION INTEGRAL HOSPITALARIA MEDICO-PSIQUIATRICA
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Secretaría de Salud.
HECTOR FERNANDEZ VARELA MEJIA, Director General de Regulación de los Servicios de Salud, por acuerdo del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Servicios de Salud, con fundamento en los artículos 39 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; 38 fracción II, 47 de la Ley Federal sobre Metrología y Normalización, 3o. fracción VI, 5o., 6o. fracción I, 7o. fracción I, 9o., 14, 32, 33, 72, 73, 74, 75, y 76 de la Ley General de Salud y en los artículos 121, 122, 123, 124, 125, 126, 129, 130, 131, 132, y 133, del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica, 8o. fracción IV y 24 fracción II y XV del Reglamento Interior de la Secretaría de Salud, y
0. Introducción
Los esquemas de atención médica para el tratamiento de personas que padecen enfermedad mental, experimentan cambios continuos en función del desarrollo acelerado de la ciencia, de la mejor comprensión de los múltiples factores que intervienen en el origen y evolución de la enfermedad mental, así como de los recursos terapéuticos, físicos, humanos y financieros para su atención.
Una característica fundamental de este cambio, es la tendencia hacia la reinserción social de la persona enferma al medio al que pertenece, favoreciendo la continuidad del tratamiento a través de la implementación de programas extrahospitalarios y comunitarios tales como hospitales de día, servicios de consulta externa, centros de día, casas de medio camino, talleres protegidos, entre otros, con especial énfasis en la prevención, desde una perspectiva integral que considera la complejidad de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de las enfermedades mentales. Para fortalecer esta tendencia es indispensable continuar el proceso modernizador de la organización y funcionamiento de los servicios de salud, que permita superar los rezagos aún prevalecientes.
La entrada en vigor de la presente Norma, deberá considerar que, tanto por el monto de la inversión requerida, como por el número de recursos humanos necesarios y su capacitación, su cabal cumplimiento deberá atender a la determinación de los plazos pertinentes para el desarrollo de los servicios, tomando en cuenta la condición específica de cada Entidad Federativa. Sin embargo existe la urgente necesidad de que a la mayor brevedad posible la vigencia de la presente Norma Oficial Mexicana opere en plenitud.
1. Objetivo
1.1. Esta Norma Oficial Mexicana tiene por objeto uniformar criterios de operación, actividades, actitudes del personal de las Unidades que prestan servicios de atención hospitalaria médico-psiquiátrica, la cual se proporcionará en forma continua e integral, con calidad y calidez.
2. Campo de aplicación
2.1. Esta Norma Oficial Mexicana es de aplicación obligatoria en todas las Unidades que presten servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica para enfermos agudamente perturbados y otros de estancia prolongada, de los sectores público, social y privado del país que conforman el Sistema Nacional de Salud.
3. Definiciones
PARA EFECTOS DE ESTA NORMA, SE ENTENDERA POR:
3.1. Unidades que prestan servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica:
Los establecimientos de salud que disponen de camas, y cuya función esencial es la atención integral de usuarios que padezcan de un trastorno mental.
3.2. Usuario:
Toda aquella persona que requiera y obtenga servicios de atención médico-psiquiátrica.
3.3. Enfermedad Mental:
Es aquella considerada como tal en la Clasificación Internacional de enfermedades mentales vigente, de la Organización Mundial de la Salud.
3.4. Atención Integral Médico-Psiquiátrica:
Es el conjunto de servicios que se proporcionan al usuario con el fin de proteger, promover, restaurar y mantener su salud mental. Comprende las actividades preventivas, curativas y de rehabilitación integral.
3.5. Rehabilitación Integral:
Es el conjunto de acciones y programas dirigidos a la utilización del potencial máximo de crecimiento personal de un individuo, que le permita superar o disminuir desventajas adquiridas a causa de su enfermedad en los principales aspectos de su vida diaria; tiene el objetivo de promover en el paciente, el reaprendizaje de sus habilidades para la vida cotidiana cuando las ha perdido, y la obtención y conservación de un ambiente de vida satisfactorio, así como la participación en actividades productivas y en la vida socio-cultural.
3.6. Educación para la Salud Mental:
Proceso organizado y sistemático mediante el cual se busca orientar a las personas a fin de modificar o sustituir determinadas conductas por aquellas que son saludables en lo individual, lo familiar, lo colectivo y en su relación con el medio ambiente.
3.7. Promoción de la Salud Mental:
Es una estrategia concreta, concebida como la suma de las acciones de los distintos sectores de la población, las autoridades sanitarias y los prestadores de servicios de salud encaminadas al desarrollo de mejores condiciones de salud mental individual y colectiva.
3.8. Detección y Manejo Oportuno de Casos en la Comunidad:
Proceso que consiste en efectuar revisiones periódicas con fines de identificar y atender precozmente el daño.
3.9. Exámenes de Laboratorio Mínimos Indispensables:
Biometría hemática, Química sanguínea, Examen general de orina.
En caso de sospecha clínica de SIDA, se seguirán los criterios señalados en la NOM-010-SSA2-1993, para la Prevención y Control de la Infección por Virus de la Inmunodeficiencia Humana.
3.10. Reforzador:
Es cualquier estímulo situacional cuya presencia provoca el incremento o decremento de la frecuencia con que se manifiestan ciertas conductas.
4. Disposiciones generales
4.1. Son actividades inherentes a los servicios de atención hospitalaria médico-psiquiátrica las siguientes:
4.1.1. Preventivas.
4.1.2. Curativas.
4.1.3. De Rehabilitación.
4.1.4. Enseñanza y Capacitación, e
4.1.5. Investigación Científica.
4.2. Para ofrecer atención médica de calidad a los usuarios, las Unidades que presten servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica, deben contar con los siguientes elementos:
4.2.1. Instalaciones y equipo apropiado para el desarrollo de sus funciones.
4.2.2. Recursos humanos suficientes en número y capacidad técnica, de acuerdo con los indicadores que establezca la autoridad sanitaria competente y con base en las propias necesidades de las Unidades.
4.2.3. Procedimientos para que en la Unidad prevalezcan el ambiente cordial, técnicamente eficiente, y las condiciones propicias para el cabal desarrollo de las actividades que involucra la atención integral médico-psiquiátrica.
4.2.4. Instalaciones y personal para la prestación de servicios de urgencias.
4.2.5. Instalaciones y personal para la prestación de servicios de consulta externa.
4.2.6. Instalaciones y personal para la prestación de servicios de rehabilitación psicosocial.
4.2.7. Recursos para la atención médica de otras enfermedades coincidentes con la enfermedad mental y, en su caso, referencia oportuna al nivel de atención requerido, intra o extrahospitalario.
4.2.8. Programa General de Trabajo.
4.2.9. Reglamento Interno.
4.2.10. Manuales técnico-administrativos.
4.3. Las Unidades que prestan servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica deben contar, según sea el caso y considerando sus características, con las instalaciones específicas necesarias para dar atención a los usuarios, de acuerdo a lo siguiente:
4.3.1. Con episodio agudo.
4.3.2. De larga evolución.
4.3.3. Hombres.
4.3.4. Mujeres.
4.3.5. Niños.
4.3.6. Adolescentes.
4.3.7. Adultos.
4.3.8. Ancianos.
4.4. El ingreso de los usuarios a las Unidades que prestan servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica podrá ser: voluntario, involuntario u obligatorio y se ajustará a los procedimientos siguientes:
4.4.1. El ingreso voluntario requiere la solicitud del usuario y la indicación del médico a cargo del servicio de admisión de la Unidad, ambos por escrito, haciendo constar el motivo de la solicitud e informando a sus familiares o a su representante legal.
4.4.2. El ingreso en forma involuntaria, se presenta en el caso de usuarios con trastornos mentales severos, que requieran atención urgente o representen un peligro grave o inmediato para sí mismos o para los demás. Requiere la indicación de un médico psiquiatra y la solicitud de un familiar responsable, tutor o representante legal, ambas por escrito. En caso de extrema urgencia, un usuario puede ingresar por indicación escrita del médico a cargo del servicio de admisión de la Unidad hospitalaria. En cuanto las condiciones del usuario lo permitan, deberá ser informado de su situación de internamiento involuntario, para que en su caso, su condición cambie a la de ingreso voluntario.
Deberá notificarse al Ministerio Público del domicilio del usuario y a las autoridades judiciales, todo internamiento involuntario y su evolución.
4.4.3. El ingreso obligatorio se lleva a cabo cuando lo solicita la autoridad legal competente, siempre y cuando el paciente lo amerite de acuerdo con el examen médico psiquiátrico.
4.5. El egreso del usuario del servicio de hospitalización podrá ser por los siguientes motivos:
4.5.1. Curación.
4.5.2. Haberse cumplido los objetivos de la hospitalización.
4.5.3. Mejoría.
4.5.4. Traslado a otra institución.
4.5.5. A solicitud del usuario, con excepción de los casos de ingresos obligatorios e involuntarios.
4.5.6. A solicitud de los familiares legalmente autorizados y con el consentimiento del usuario.
4.5.7. Abandono del servicio de hospitalización sin autorización médica, debiéndose notificar al Ministerio Público del lugar de la adscripción del hospital.
4.5.8. Disposición de la autoridad legal competente.
4.5.9. Defunción.
4.6. Las unidades que prestan servicio de atención hospitalaria médico psiquiátrica, deberán mantener un programa de atención integral que comprenda los siguientes aspectos:
4.6.1. Tratamiento médico y psicosocial, de acuerdo con los principios científicos, sociales y éticos.
4.6.2. El aislamiento del enfermo sólo se aplicará de manera excepcional y para proteger la salud y la integridad del propio enfermo y de quienes lo atienden y rodean, de acuerdo con el criterio del médico responsable. El paciente bajo este tipo de medida quedará al cuidado y vigilancia de personal calificado, en todo momento.
4.6.3. Confidencialidad en el manejo del diagnóstico y de la información.
4.6.4. Alimentación con características higiénicas, nutritivas y dietéticas adecuadas.
4.6.5. Ambiente y acciones que promuevan la participación activa del usuario en su tratamiento.
4.6.6. Relación del personal con los usuarios basada en el respeto a su persona, a sus derechos civiles y humanos y a sus pertenencias.
4.6.7. El personal que labora en las unidades para la prestación de servicios médicos psiquiátricos, tiene la obligación de vigilar, proteger y dar seguridad a los usuarios.
4.6.8. Proporcionar servicio de quejas y sugerencias para usuarios y familiares, que garantice el que sean tomadas en cuenta para la solución, vigilancia y seguimiento de las peticiones.
4.6.9. Promover la participación de la familia y la comunidad en el proceso de la atención a los usuarios.
4.6.10. Promover la integración de los comités hospitalarios siguientes:
- Etica y vigilancia
- Auditoría médica
- Mortalidad
- Infecciones intrahospitalarias
- Garantía de calidad de la atención
- Comités ciudadanos de apoyo
5. Actividades preventivas
5.1. Las actividades preventivas se llevan a cabo en espacios intra y extrahospitalarios.
5.2 Las actividades preventivas se efectuarán en los siguientes servicios:
5.2.1. Consulta externa y hospitalización.
5.3. Las actividades preventivas comprenderán las acciones siguientes:
5.3.1. Educación para la salud mental.
5.3.2. Promoción de la salud mental.
5.3.3. Detección y manejo oportuno de casos en la comunidad.
5.3.4. Detección y manejo oportuno de casos entre familiares de los pacientes y personas relacionadas con ellos para prestarles la atención que requieren.
5.3.5. Información y educación a los usuarios y sus familiares, acerca de las características de la enfermedad y de la participación de unos y otros en el programa de tratamiento y rehabilitación.
5.3.6. Promoción para la integración de grupos con fines de autoayuda.
6. Actividades curativas
6.1. Las actividades curativas se llevarán a cabo en los servicios siguientes:
6.1.1. Consulta Externa.
6.1.2. Urgencias.
6.1.3. Hospitalización continua.
6.1.4. Hospitalización parcial en sus diferentes modalidades.
6.2. El proceso curativo en el servicio de consulta externa, se llevará a cabo mediante las acciones siguientes:
6.2.1. Valoración clínica del caso y elaboración de la nota correspondiente.
6.2.2. Apertura del expediente clínico.
6.2.3. Elaboración de la historia clínica.
6.2.4. Estudio psicológico.
6.2.5. Estudio psicosocial.
6.2.6. Exámenes de laboratorio y gabinete.
6.2.7. Establecimiento del diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
6.2.8. Referencia en su caso, a hospitalización en la propia Unidad o a otra unidad de salud, para su manejo.
6.3. Las actividades curativas en el servicio de urgencias, se llevarán a cabo a través de las acciones siguientes:
6.3.1. Valoración clínica del caso.
6.3.2. Manejo del estado crítico.
6.3.3. Apertura del expediente clínico.
6.3.4. Elaboración de la nota clínica inicial.
6.3.5. Hospitalización.
6.3.6. Envío a consulta externa, o
6.3.7. Referencia, en su caso, a otra unidad de salud para su manejo.
6.4. Las actividades curativas en los servicios de hospitalización continua o parcial y el ingreso y egreso de usuarios, se llevarán a cabo a través de las acciones siguientes:
6.4.1. Ingreso:
6.4.1.1. Examen clínico.
6.4.1.2. Elaboración de nota de ingreso.
6.4.1.3. Elaboración de historia clínica.
6.4.1.4. Realización de exámenes mínimos indispensables y pertinentes, de laboratorio y gabinete.
6.4.1.5. Revisión del caso por el médico responsable y el equipo interdisciplinario.
6.4.1.6. Realización de exámenes complementarios en caso necesario.
6.4.1.7. Establecimiento de los diagnósticos probables, el pronóstico y el plan terapéutico, en un plazo no mayor de 48 horas y
6.4.1.8. Elaboración de la nota de revisión.
6.4.2. Visita Médica Diaria:
6.4.2.1. Valoración del estado clínico.
6.4.2.2. Interpretación de resultados de los exámenes de laboratorio y gabinete.
6.4.2.3. Solicitud de interconsulta, en su caso.
6.4.2.4. Revisión del tratamiento, y
6.4.2.5. Elaboración de la nota de evolución, con la periodicidad necesaria.
6.4.3. Revaloración Clínica:
6.4.3.1. Revisión del caso por el Director Médico o el Jefe del Servicio, por lo menos una vez cada semana en caso de trastornos agudos y cada mes en casos de larga evolución o antes, a juicio del Director Médico o del Jefe de Servicio, o a solicitud del usuario o de sus familiares responsables, o a solicitud de alguno de los comités del hospital.
6.4.3.2. Actualización de exámenes clínicos.
6.4.3.3. Elaboración de notas clínicas que indiquen la evolución y en su caso la necesidad de continuar hospitalizado.
6.4.4. Interconsulta en la propia Unidad u otras de apoyo que cuenten con la especialidad requerida:
6.4.4.1. Solicitud escrita que especifique el motivo.
6.4.4.2. Evaluación del caso por el servicio solicitado.
6.4.4.3. Proposición de un plan de estudio y tratamiento.
6.4.4.4. Elaboración de la nota de interconsulta.
6.5. Egreso:
6.5.1. Valoración del estado clínico.
6.5.2. Ratificación o rectificación del diagnóstico de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades vigente.
6.5.3. Enunciado del pronóstico y de los problemas clínicos pendientes de resolución.
6.5.4. Referencia a un programa terapéutico, en caso necesario.
6.5.5. Referencia en su caso, a un programa de rehabilitación psicosocial.
6.5.6. Concertación de la cita del usuario al servicio de consulta externa o de hospitalización, o referencia del mismo a otra unidad de salud si procede, y
6.5.7. Elaboración de la nota clínica de egreso, informando el plan de egreso al usuario y a sus familiares o responsable legal.
6.6. Cualquiera que sea la causa del egreso del usuario, éste tiene derecho a continuar recibiendo la atención que requiere, de acuerdo con los principios científicos y éticos de la práctica médica.
7. Actividades de rehabilitación integral
7.1. Las actividades de rehabilitación se desarrollarán en términos de las necesidades particulares de los usuarios, con la participación interdisciplinaria de los trabajadores de la salud, la familia y la comunidad en general, en la esfera cognoscitiva, afectiva y psicomotriz, las cuales comprenderán:
7.1.1. Acciones intrahospitalarias:
7.1.1.1. Diseñar, ejecutar, dar seguimiento y evaluar programas para la rehabilitación física y mental, que en su caso incluyan el desarrollo de la coordinación psicomotriz gruesa y fina, así como la prevención y atención a deformidades físicas en cada paciente; la conciencia de su cuerpo, del espacio y el desarrollo de sus sentidos, que lo posibiliten para la elaboración de trabajos manuales, participación en actividades deportivas y autocuidado.
7.1.1.2. Diseñar, ejecutar, dar seguimiento y evaluar programas para la promoción y mantenimiento de vínculos socio-afectivos entre los pacientes y con el personal de la institución, los familiares, la comunidad y amistades del usuario, que promuevan el proceso para su reinserción social mediante convivencias, visitas, paseos y asistencia a centros recreativos y culturales.
7.1.1.3. Diseñar, ejecutar, dar seguimiento y evaluar programas que contribuyan a la adquisición de conocimientos teóricos, prácticos y capacitación laboral, como paso primordial para lograr su autosuficiencia.
7.1.1.4. Diseñar, ejecutar, dar seguimiento y evaluar programas de reforzadores.
7.1.1.5. Diseñar, promover, ejecutar, dar seguimiento y evaluar programas que favorezcan la incorporación del paciente a la vida productiva, y si es el caso, gozar de los beneficios económicos del producto de su actividad.
7.1.2. Las acciones intermedias comprenden la hospitalización parcial en sus diversas modalidades, las cuales se desarrollarán con programas que refuercen el área cognoscitiva, afectiva, psicomotriz y la rehabilitación física.
7.1.3. Acciones extrahospitalarias:
7.1.3.1. El hospital debe estar vinculado y promover el desarrollo de programas en la comunidad, para facilitar al usuario su reincorporación a la vida familiar, productiva, laboral y social mediante su atención en los centros comunitarios de salud mental, centros de día, casas de medio camino y los demás servicios extrahospitalarios existentes.
8. Derechos humanos y de respeto a la dignidad de los usuarios
Dentro de cada unidad de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica, el usuario tiene derecho a:
8.1. Recibir un trato digno y humano por parte del personal de salud mental, independientemente de su diagnóstico, situación económica, sexo, raza, ideología o religión.
8.2. No ser sujeto de discriminación por su condición de enfermo mental, ni ser objeto de diagnósticos o tratamientos en esa condición por razones políticas, sociales, raciales, religiosas u otros motivos distintos o ajenos al estado de su salud mental.
8.3. Que a su ingreso al hospital se le informe, a él y a su representante legal, de las normas que rigen el funcionamiento del nosocomio, y saber los nombres de quiénes serán los miembros del personal de salud, médicos y enfermeras encargados de su atención.
8.4. Un ambiente seguro, higiénico y humano que garantice condiciones adecuadas de alimentación, habitación, atención médica profesional y espacio seguro.
8.5. Ser alojados en áreas específicamente destinadas a tal fin, con adecuada iluminación natural y artificial, bien ventiladas, con el espacio necesario para evitar el hacinamiento y en condiciones de higiene.
8.6. Recibir alimentación balanceada, de buen sabor y aspecto, en cantidad suficiente para una adecuada nutrición y servida en utensilios decorosos. Asimismo, recibir vestido y calzado o tener autorización para utilizar los propios, si así lo desea.
8.7. Que tengan acceso a los recursos clínicos, de laboratorio y de gabinete para lograr un diagnóstico certero y oportuno, en condiciones similares a cualquier otro establecimiento sanitario.
8.8. Recibir información veraz, concreta, respetuosa y en lenguaje comprensible para él y para su representante legal, con relación al diagnóstico médico, así como respecto de sus derechos y del tratamiento que se pretenda aplicar.
8.9. Recibir atención médica especializada, es decir por personal capacitado para el manejo y tratamiento de los enfermos mentales.
8.10. Que la atención psiquiátrica o terapéutica que se le preste sea de conformidad con las normas éticas pertinentes que rigen a los profesionales de la salud mental.
8.11. Que toda medicación sea prescrita por un especialista autorizado por la ley, y que ello se registre en la expediente clínico del paciente.
8.12. Que la información, tanto la proporcionada por los propios enfermos o por sus familiares como la contenida en sus expedientes clínicos, sea manejada bajo las normas del secreto profesional y de la confidencialidad.
8.13. Negarse a participar como sujeto de investigación científica, sin que ello demerite la calidad de su atención hospitalaria.
8.14. Solicitar reuniones con su médico y profesionales que lo estén tratando.
8.15. Solicitar la revisión clínca de su caso.
8.16. Recibir atención médica oportuna en caso de sufrir una enfermedad no psiquiátrica y, de así requerirlo, tratamiento adecuado en una institución que cuente con los recursos técnicos para su atención.
8.17.Recibir tratamiento orientado a la reintegración a la vida familiar, laboral y social, por medio de programas de terapia ocupacional, educativa y de rehabilitación psicosocial. El paciente podrá, en su caso, elegir la tarea que desee realizar y gozar de una retribución justa.
8.18. Ser protegido contra toda explotación, abuso o trato degradante, y en su caso denunciar por sí o a través de su representante legal cualquier abuso físico, psicológico o moral que se cometa en su contra.
8.19. No ser sometido a restricciones físicas o a reclusión involuntaria salvo con arreglo a procedimientos legalmente establecidos y sólo cuando sea el único medio disponible para impedir un daño inmediato o inminente al paciente o a terceros, o se trate de una situación grave y el paciente esté afectado en su capacidad de juicio y, en el caso de que de no aplicarse el tratamiento, se afecte su salud. Cuando haya limitación de libertad, ésta será la mínima posible de acuerdo con la evolución del padecimiento, las exigencias de su seguridad y la de los demás. El paciente bajo este tipo de medida quedará, en todo momento, al cuidado y vigilancia de personal calificado.
8.20.Comunicarse libremente con otras personas que estén dentro de la institución; enviar y recibir correspondencia privada sin que sea censurada. Tener acceso a los servicios telefónicos, así como leer la prensa y otras publicaciones, escuchar la radio y ver televisión, de conformidad con las indicaciones del médico tratante.
8.21. Tener comunicación con el exterior y recibir visita familiar si ello no interfiere con el tratamiento.
8.22. Gozar de permisos terapéuticos para visitar a sus familias, de acuerdo con el criterio médico.
8.23. Recibir asistencia religiosa, si así lo desean.
8.24. Obtener autorización de su médico tratante o de un profesional autorizado, para salir de la unidad y relacionarse con su pareja.
9. Obligaciones del personal de las unidades de atención integral médico-psiquiátrica
9.1. El personal de las Unidades que prestan servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica deberá tratar al usuario en todo momento con la solicitud, el respeto y la dignidad propios de su condición de persona, de acuerdo con lo señalado por los ordenamientos en la materia, nacionales e internacionales ratificados por nuestro país.
10. Enseñanza, capacitación e investigación científica
10.1. Las actividades de enseñanza en las Unidades que prestan servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica, se realizarán de acuerdo con los principios de la ética médica y los objetivos y posibilidades de la Unidad hospitalaria.
10.2. La capacitación del personal en los servicios de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica, se realizará de acuerdo con las necesidades del personal prestador de servicios, de manera continua y sistemática.
10.3. Las actividades de investigación científica que se realicen en las Unidades de atención integral hospitalaria médico-psiquiátrica, se sujetarán a lo dispuesto en la Ley General de Salud y su reglamento en materia de Investigación para la Salud.
11.Concordancia con normas internacionales
11.1. Esta Norma tiene concordancia con la Norma Internacional "Principios para la Protección de las Personas que Padecen Enfermedades Mentales y para el Mejoramiento de la Atención a la Salud Mental", publicada por el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, en febrero de 1991.
12. Apéndices
12.1. Apéndice A (Normativo)
Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud, vigente.
12.2. Apéndice B (Informativo)
- Organización de comités ciudadanos de apoyo, en las unidades hospitalarias de atención integral médico-psiquiátricas:
- Los Comités estarán legalmente integrados de conformidad con la legislación civil y no tendrán fines lucrativos ni partidarios.
-Estarán conformados por personas interesadas que conozcan el área de la salud mental, para garantizar su apoyo a las unidades hospitalarias de atención integral médico-psiquiátricas.
- No intervendrán en la administración directa de los recursos de las Unidades.
- Participarán con un representante idóneo en el comité de ética y vigilancia de conformidad con los procedimientos que para su conformación se establecen.
-Deberán observar la normatividad de las Unidades, guardando reserva de la información que por sus funciones conozcan y el respeto a la confidencialidad del expediente clínico que es de acceso exclusivo del personal de las Unidades. Podrán tener acceso a los expedientes clínicos, los médicos de los comités ciudadanos de apoyo que hayan obtenido la autorización del paciente o de su representante legal y que, por tanto, queden legal y profesionalmente acreditados, siendo ellos en lo personal, los responsables de la información que manejen en términos de la legislación sanitaria, penal y de profesiones vigente.
Funciones de los comités ciudadanos de apoyo:
- Coadyuvar a que se respeten los derechos humanos de los usuarios.
-Proponer acciones para la atención y la rehabilitación que en su caso complementen a las existentes, con el fin de elevar la calidad y calidez de los servicios que se presten al usuario.
-Proponer la utilización de recursos e instalaciones en beneficio de los usuarios.
- Proponer cursos y programas de capacitación para el personal.
-Gestionar y promover ante organismos nacionales o internacionales, o en su caso ante personas físicas o morales nacionales o extranjeras, el otorgamiento de recursos financieros o materiales que permitan mejorar las condiciones de las instalaciones y equipo con que cuentan las Unidades.
- Tener acceso a la información relativa a los programas de tratamiento, incluyendo los expedientes clínicos y los aspectos administrativos relacionados con la Unidad, de conformidad con lo estipulado en la ley y en esta norma oficial.
- Denunciar ante las unidades de contraloría y demás instancias legalmente facultadas, la comisión de posibles irregularidades que se presenten en las Unidades.
-Realizar intercambios académicos y de publicaciones con organismos nacionales e internacionales.
13. Bibliografía
- Ley General de Salud, Secretaría de Salud, tercera edición, México, 1993.
- Ley Federal sobre Metrología y Normalización, Diario Oficial de la Federación, México 1 de julio de 1992.
- Compendio de Documentos Elaborados por la Comisión para el Bienestar del Enfermo Mental. Junio 1992-Junio 1993. Secretaría de Salud. México.
-Derechos Humanos de los pacientes psiquiátricos, Comisión Nacional de Derechos Humanos, México, 1995.
- Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica, Diario Oficial de la Federación, México, 14 de mayo de 1986.
- Norma Técnica 196 Para la Prestación de Servicios de Atención Médica Psiquiátrica en Hospitales Generales y de Especialidad, Diario Oficial de la Federación, México, 21 de agosto de 1987.
- Norma Técnica 144 Para la Prestación de Servicios de Atención Médica en Hospitales Psiquiátricos, Diario Oficial de la Federación, México, 6 de julio de 1987.
- Health Care Reform for Americans whith Severe Mental Illnesses; Report of de National Advisory Mental Health Council; American Journal of Psychiatry 150; 10 october 1993.
- Principios para la Protección de las Personas que Padecen Enfermedades Mentales y para el Mejoramiento de la Atención a la Salud; Consejo Económico y Social; Naciones Unidas, Ginebra, 1991.

- Compendio Normativo del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Servicios de Salud; Subsecretaría de Servicios de Salud, México, 1994.
- Carta de Derechos Humanos para personas que padecen una enfermedad mental y que están hospitalizadas. Fundación Mexicana para la Rehabilitación del Enfermo Mental IAP agosto de 1991.
- Trastornos mentales y del comportamiento, Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-10, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, 1992.
14. Observancia
14.1. La vigilancia y aplicación de esta Norma corresponde a la Secretaría de Salud y a los Gobiernos de las Entidades Federativas en sus respectivos ámbitos de competencia.
15. Vigencia
15.1. La presente Norma Oficial Mexicana, entrará en vigor en los plazos que se señalan, contados a partir del día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación:
Un año para el Distrito Federal, dos años para los estados de Baja California Sur, Coahuila, Colima, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí y Sinaloa y tres años para el resto de las entidades federativas.
México, D.F., a 15 de noviembre de 1995.- El Director General de Regulación de los Servicios de Salud, Héctor Fernández Varela.- Rúbrica.



BIBLIOGRAFÍA
· Norma oficial mexicana NOM-025-SSA2-1994, para la prestación de servicios de salud en unidades de atención integral hospitalaria medico-psiquiátrica